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Cómo preparar un archivo para corte láser en Inkscape (paso a paso)

Flujo completo en Inkscape para dejar un archivo listo para láser: documento en mm, texto a trazado, trazos abiertos, duplicados, colores por operación y exportación.

Actualizado 2026-07-22

Inkscape es gratis y es perfectamente capaz de preparar archivos profesionales para láser. El problema es que no está pensado para eso: sus valores por defecto — píxeles, rellenos, texto vivo — son justo lo contrario de lo que necesita una máquina.

Este es el flujo completo, en el orden en que conviene hacerlo.

1. Configurar el documento en milímetros

Antes de dibujar nada. Archivo → Propiedades del documento.

Cambia dos cosas, no una:

  • Unidades de visualización a mm
  • Tamaño personalizado → Unidades a mm

Son campos distintos y mucha gente cambia solo el primero. Si el tamaño del documento sigue en píxeles, la exportación puede escalar mal aunque las reglas muestren milímetros.

Fija después el tamaño real de tu área de trabajo — por ejemplo 400 × 400 mm. Trabajar en un lienzo del tamaño de la máquina evita sorpresas de encaje al final.

2. Dibujar con contorno y sin relleno

El láser sigue líneas. Configura tus objetos con:

  • Relleno: ninguno
  • Trazo: un color plano, grosor fino (0,1 mm o hairline)

El grosor del trazo no afecta al corte — la máquina sigue la línea central — pero un trazo grueso oculta visualmente los problemas de solapamiento, así que conviene fino mientras trabajas.

3. Convertir todo a trazado

Este paso es obligatorio y es el que más archivos rompe cuando se olvida.

  • Texto: selecciona y Ctrl+Shift+C (Trayecto → Objeto a trayecto). Si no lo haces, el archivo depende de que la fuente esté instalada en el equipo que abra el SVG, y normalmente no lo está.
  • Formas (rectángulos, círculos, estrellas): también a trayecto. Muchos convertidores las manejan bien, pero no todos.
  • Objetos con efectos de trayecto, desenfoques o marcadores: aplanar. Lo que no sea una línea geométrica pura no sobrevive a la conversión.

Truco de verificación: Edición → Seleccionar todo, y mira la barra de estado abajo. Debe decir solo "trayecto". Si menciona "texto" o "rectángulo", queda trabajo.

4. Buscar trazos abiertos

Un contorno de corte tiene que estar cerrado. Un hueco microscópico y la pieza no se separa de la plancha.

Para encontrarlos: herramienta de nodos (N), selecciona el objeto y Ctrl+A para seleccionar todos sus nodos. La barra de estado te dice cuántos nodos hay seleccionados. En un trayecto cerrado no hay extremos sueltos; en uno abierto, los nodos de los extremos se ven como cuadrados distintos al resto.

Para cerrarlos: selecciona los dos nodos extremos y pulsa Ctrl+J (unir nodos) o el botón de unir con un segmento.

En archivos vectorizados desde imagen esto puede aparecer decenas de veces. Si te encuentras en ese caso, suele salir más a cuenta rehacer la vectorización con mejores parámetros que ir cerrando a mano.

5. Eliminar trazos duplicados

Es el error más caro: la máquina corta el mismo contorno dos veces, tarda el doble y quema el borde. Y en pantalla es invisible, porque una línea está exactamente encima de la otra.

Cómo atacarlo:

  • Selecciona todo y Ctrl+Shift+G varias veces para desagrupar del todo.
  • Con todo seleccionado, Trayecto → Unión (Ctrl++) fusiona las formas que se solapan y elimina líneas coincidentes. Ojo: esto también fusiona formas que querías separadas, así que aplícalo por grupos lógicos, no a ciegas sobre el documento entero.
  • Para piezas que comparten borde a propósito, colócalas de forma que compartan exactamente la misma línea y únelas. Cortas una vez en vez de dos: menos tiempo y menos calor acumulado en esa junta.

Otra vía es abrir el XML (Ctrl+Shift+X) y revisar si hay dos elementos path con la misma d.

6. Asignar colores por operación

La convención de la industria, que reconocen LightBurn y la mayoría del software:

  • Rojo (#FF0000) — cortar
  • Azul (#0000FF) — marcar o puntear
  • Negro (#000000) — grabar

Usa colores puros y planos. Un rojo ligeramente distinto se interpreta como otra capa y acabas con más operaciones de las que querías.

Con esto, en el software de la máquina asignas potencia y velocidad diferentes a cada color sin volver a tocar el archivo.

7. Comprobar el tamaño real

Antes de exportar. Selecciona una pieza y mira los campos An y Al de la barra superior, con las unidades en mm.

Si diseñaste algo que debe medir 100 mm y marca 133,33 mm, tienes el clásico desajuste de 96 contra 72 DPI. Se corrige escalando por 0,75, pero es mejor arreglar las propiedades del documento y rehacer la exportación, porque escalar a mano acumula errores de redondeo.

Cuando haya encajes — pestañas, ranuras, cajas — mide también el hueco real. Recuerda que el láser se lleva su propio ancho de corte, así que una ranura sale un poco más ancha de lo dibujado.

8. Guardar y exportar

Guarda como SVG plano (Archivo → Guardar como → SVG plano), no como SVG de Inkscape. El SVG de Inkscape lleva metadatos propios que algunos convertidores no digieren bien.

Desde aquí tienes dos caminos:

  • Importar el SVG en LightBurn o similar. Es lo habitual y lo más cómodo: el software de la máquina se encarga de generar el G-code.
  • Exportar G-code desde el propio Inkscape, con una extensión como J Tech Photonics Laser Tool. Gratis, pero con más configuración manual.

Las diferencias entre ambas rutas están en la guía de SVG a G-code.

Lista de comprobación final

Antes de mandar nada a la máquina:

  • Documento en mm, tamaño y unidades
  • Todo convertido a trayecto — nada de texto vivo
  • Sin rellenos, solo contornos
  • Trayectos de corte cerrados
  • Sin duplicados superpuestos
  • Colores puros separados por operación
  • Tamaño real verificado en mm
  • Guardado como SVG plano

Cuando partes de una imagen

Todo lo anterior asume que dibujas el vector tú. Si lo que tienes es un PNG o una foto, antes hay una vectorización — y ahí es donde se generan la mayoría de los trazos abiertos y duplicados del punto 4 y 5. El Trazado de mapa de bits de Inkscape funciona, pero requiere bastante limpieza posterior.

MEZ Laser hace ese paso devolviendo trazos ya cerrados y sin duplicar, con lo que te saltas la parte más tediosa del flujo.